Durante el siglo XV se desarrolló enormemente el arte pictórico en un territorio del norte de Europa que pertenecía al imperio español: Flandes. Un lugar industrioso y desarrollado que produjo una pléyade de pintores de gran talla, distinguidos sobre todo por sus innovaciones en la creación artística y por unas características verdaderamente sorprendentes y meritorias en sus cuadros. En primer lugar fueron los primeros en utilizar el lienzo como soporte, hasta entonces se pintaba sobre tabla. El lienzo presenta muchas ventajas, se puede transportar fácilmente, se puede enrollar con cuidado y a la obra no le ocurre nada, absorbe muy bien los pigmentos y tiene una gran durabilidad. Además es fácil de conseguir al ser material textil y no resulta caro. La otra gran aportación de los primitivos flamencos a la pintura fue el óleo, a base de aceite. Los pintores anteriores pintaban con temple, una materia de menores prestaciones. El óleo es una maravilla: da colores intensos, permite bo...